Una forma de aproximarnos al entendimiento de la libertad es desde su dimensión social o civil. Esto es, desde el análisis de la naturaleza y los límites del poder que puede ser exigido legítimamente por la sociedad sobre el individuo.
Hoy, la libertad de conciencia de los profesionales de la salud tambalea frente a la ideología abortista que se ha impuesto desde nuestra Suprema Corte.
El pretendido derecho de las madres a disponer de la vida de sus hijos en gestación se confronta en la realidad con una vertiente práctica de la libertad: la objeción de conciencia.
La posibilidad de que un profesional de la salud se abstenga de participar en una práctica clínica que contraviene sus principios éticos hoy ha sido cuestionada desde el órgano jurisdiccional de mayor jerarquía en nuestro país.
La objeción de conciencia sanitaria constituye un modo específico de ejercer la libertad. Y, en el contexto del aborto voluntario, esa libertad conlleva negarse a disponer de la vida humana en su etapa más vulnerable.
Los tintes totalitarios que encuentran en la libertad un obstáculo frente al aborto merecen alerta en cualquier democracia constitucional.
La idea completa fue publicada en la edición 45 de la Revista Tiempo de Derechos, correspondiente a enero de 2022.
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