Sobre el pensamiento crítico

Pocas cosas son tan decepcionantes como la renuncia al pensamiento crítico.

Nada tan poco fructífero como creer que se detenta el monopolio de la verdad y negarse a escuchar los argumentos de quienes no coinciden con uno.

Insultar a otro por no coincidir con las ideas propias y pretender silenciarle bajo la noción de que posees la verdad absoluta es, por decir lo menos, obtuso e irracional. El enojo ante una idea distinta a la propia parece reflejar frustración ante la falta de argumentos para controvertir un razonamiento con el que no se coincide. 

Así, sentirse legitimado para llamar a otro "misógino", "opresor", "racista", "lo-que-sea-fobo", etc. únicamente porque no comparte tu visión del mundo me parece sobremanera inadecuado. Es altamente probable que el insulto a quien piensa diferente te prive de un diálogo que puede aportarte algo.

Nada malo hay en negarse a seguir cualquier corriente ideológica porque no se comparte el diagnóstico ni la pretendida solución de un problema social. Ejercer el pensamiento crítico implica abrirte a la posibilidad de que otro puede tener algo valioso que decirte. 

Ejercer el pensamiento crítico implica reconocer que ninguna persona conoce la verdad absoluta. Si bien la verdad existe, a un ser finito le es imposible acceder a ella en grado absoluto, sino únicamente encontrar mejores aproximaciones a ella mediante el uso de la razón. 

En tal medida, siempre habrá mejores argumentos que otros. Si bien nadie tiene e monopolio de la verdad, sí hay mejores o mayores aproximaciones a ésta.

Una mejor aproximación a la verdad se reconoce a partir del contenido de los argumentos, en conjunción con su estructura lógica. Es decir, mediante la integración de premisas válidas con una estructura formal cuya conclusión se siga lógicamente de las premisas.

Dicho de otro modo, es factible aproximarse a la verdad en función de la consistencia y congruencia racional de las ideas planteadas.

Y como lo he dicho antes, el respeto al otro es la base de todo diálogo constructivo, especialmente cuando no se coincide. Es fundamental reconocer el derecho de toda persona a formar su opinión y el impedimento que tenemos para imponer a los demás nuestra visión de la realidad.

Así, resulta útil retomar las palabras de André Compte-Sponville: "...el hecho de que todo conocimiento sea relativo no significa que todos sean válidos. Por eso hay una historia de las ciencias, y por eso esta historia es a la vez normativa e irreversible: porque contrapone lo más verdadero a lo menos verdadero".

Hilo publicado en Twitter el 3 de junio de 2020 (httos://twitter.com/dianagamboaa/status/1268218847062118402?s=20) 






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